Volviendo a lo natural y la tendencia residuo cero, tenemos la esponja Konjac para la limpieza de tu rostro. Esta esponja se compone únicamente de un tubérculo asiático llamado Konjac (Konnyaku), rico en: fósforo, magnesio, hierro, sodio, potasio y vitaminas A,C y E. Su suave textura porosa exfolia delicadamente, dejándote la piel limpia, radiante, más joven y nutrida.

Las esponjas Konjac son seguras, incluso para la piel más sensible, de hecho en la antigüedad era usada en Japón para limpiar la delicada piel de los bebés.

  • Proporciona una limpieza facial muy suave, sin interferir en el pH natural de la piel.
  • Masaje suave y exfoliación: Ayuda a eliminar las células muertas de la piel exfoliando muy suavemente, estimulando la circulación y la regeneración de la piel.
  • Sin estimulación: La textura muy suave no tiene estimulación para la piel, por lo que es adecuada para la piel sensible y la piel del bebé.
  • Limpia profundamente la piel de impurezas.
  • Limpia y exfolia suavemente el contorno de los ojos.
  • Reduce los poros.
  • Para todo tipo de piel, en especial para la piel sensible.
  • Puede ser usada diariamente.
  • Es un producto 100% NATURAL, biodegradable y cuando sea el momento de reemplazarla puedes compostarla.
  • Apto para veganos y libre de testeo animal.
  • Sin aditivos químicos añadidos

 

Tenemos dos variantes de la esponja Konjac:

  • Natural: Que es indicada para todo tipo de piel, en especial la piel delicada.
  • Carbón de bambú: Indicada para piel grasa con tendencia al acné, que necesite limpieza suave más profunda. Gracias a su principal elemento, es un antibacteriano natural y antifúngico. Provee minerales que absorben las toxinas y es un antioxidante natural que elimina las bacterias que llegan a causar el acné.

 

Modo de uso: Se puede usar de forma diaria, para su correcto uso hay que tener en cuenta estos consejos:

  1. Humedece en agua tibia hasta que la esponja está completamente blanda, esta aumentará su volumen.
  2. Masajea suavemente por todo el rostro, sin hacer excesiva presión.
  3. Puedes añadir una pequeña cantidad de algún producto limpiador (no es necesario, pero si lo deseas, hazlo).

Una vez usada, enjuaga la esponja con agua, presiónala entre tus manos para exprimir el agua sobrante y cuélgala dejándola secar hasta su próximo uso. Recomendamos guardar la esponja en un lugar fresco y bien ventilado para que se seque correctamente. Y aconsejamos reemplazar la esponja según la frecuencia de uso cada 1 o 2 meses de uso.